Lo cierto es que voy a comenzar mi blog con algo no muy agradable, pero es precisamente esto lo que me espoleó a crearlo, porque necesito desahogarme escribiendo lo que pienso.
Lo que ha ocurrido en Haití es terrible, sin duda. Pero más terrible me parece que casi ninguno de nosotros supiéramos que ese país, poco nombrado en los informativos hasta hace unos días, sea uno de los más pobres del mundo. Eso significa que aquí, en el mundo rico en el que vivimos, la pobreza nos pasa silenciada, desapercibida.
Haití siempre necesitó ayuda, y nadie se acordaba de dársela. Ahora necesita más, sin duda, y todos queremos lavar nuestras conciencias aportando 20, 30, 50 ó 100 € a una de las numerosas cuentas de ONGs y otros organismos. Pero, ¿de qué queremos lavar nuestras conciencias? ¿Por qué nos sentimos culpables? Esos mismos organismos, todos ellos desde mi punto de vista parte del sistema político-económico que nos ha llevado a la crisis, son los que nos hacen sentir culpables con sus mensajes. Pero no lo somos.
Hace unos días, en un reportaje de un programa de la primera sobre el mercado de fruta, aparecieron unas imágenes que me indignaron. En Mercamadrid se tiraban kilos y más kilos de fruta, en buenas condiciones (no podridas ni nada de eso) sólo "porque no se han vendido". Y yo me pregunto ¿esa fruta y verdura, esos alimentos en definitiva, no se pueden enviar a donde otras personas precisan alimentos? Decían que no querian donarlos para que no bajara el precio del producto. Es decir, se tiran alimentos por cuestiones de mercado. Porque el sistema económico (el mismo que está en crisis) lo exige. O lo que es lo mismo, mucha gente pasa hambre por culpa del sistema económico.
En conclusión, mi reflexión es: ¿por qué nos hacen sentir culpables, por qué nos piden dinero a los ciudadanos "normales" para ayudar a quien lo necesita, en vez de articular los políticos y los grupos de poder los mecanismos para que no se tiren alimentos, para que no se desperdicien recursos? Pues creo que porque esto al poder le interesa. Al poder le interesa que haya mucha gente necesitada y pobre. Y a la poca gente del mundo que no pasamos necesidades (aún) nos mantienen con un sentimiento de culpa constante, que nos hace creer que somos correponsables de la desgracia de otros. Para colmo, nos tienen convencidos de que formamos parte de la toma de decisiones porque cada 4 años echamos una "papeletilla" en la urna. Así nos mantiene a raya.
viernes, 22 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
La verdad que me parece muy acertada tu opinión, aunque es un tema muy grande para debatir. Nos vemos amigo.
ResponderEliminar